sábado, 27 de septiembre de 2008

Intro a la pájara veneciana: Comparto

La pájara se pregunta:
¿Cuál es la frontera
que ha fracturado mi mirada?
Mi ojo se desvía hacia el sol
caído que cubre mi rostro.
El ocaso de mi subjetividad
mancha de vigilia el diálogo.
En el trayecto delimitado vigilo
por que soy vigilada. Mi guarida
se disfraza de sensuales turbantes púrpuras porque estoy desnuda para los otros.
La lentitud de mi caminar es la táctica que utilizo para amedrentar
a la bestia que será el dulce bocado que alimentará mi orfandad.
Una grieta en el grupo
rompe mi económica soledad.
Irrumpe la traición: las máscaras acometen sobre mi personaje. Sólo estoy disponible en mi extrañeza. Tomo mi vestido como un arma, mi seducción se hace siniestra. Envuelvo al niño que no tiene madre. Quiero devorármelo. Pero me lo impiden.
Hay un amor que calma mi hambre. La ternura de saberme acompañada.

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