sábado, 27 de septiembre de 2008

Intro a la pájara veneciana: Comparto

La pájara se pregunta:
¿Cuál es la frontera
que ha fracturado mi mirada?
Mi ojo se desvía hacia el sol
caído que cubre mi rostro.
El ocaso de mi subjetividad
mancha de vigilia el diálogo.
En el trayecto delimitado vigilo
por que soy vigilada. Mi guarida
se disfraza de sensuales turbantes púrpuras porque estoy desnuda para los otros.
La lentitud de mi caminar es la táctica que utilizo para amedrentar
a la bestia que será el dulce bocado que alimentará mi orfandad.
Una grieta en el grupo
rompe mi económica soledad.
Irrumpe la traición: las máscaras acometen sobre mi personaje. Sólo estoy disponible en mi extrañeza. Tomo mi vestido como un arma, mi seducción se hace siniestra. Envuelvo al niño que no tiene madre. Quiero devorármelo. Pero me lo impiden.
Hay un amor que calma mi hambre. La ternura de saberme acompañada.

domingo, 21 de septiembre de 2008

With God on Our Side

Los Goces de Dafne

Suficiente, es decir tan inacabado como humano.


Al saborear moras Dafne anda por ahí, sabe que el rapto inaugura el gemido y que cada gemido es canto cuando se cuelga el sonido en lo alto ¿Será que tu lengua está tan alta como aquellas moras de la niñez?


Mis dedos, opium inármonico, se ahogan entre tus acordes.
Los pájaros de fuego subieron a mi noche. Vasalisa sabe que es tiempo de orar: Juntaré cada espinilla que flote en mi aire porque tu cuerpo exhala aún su perfume en mi casa.


Cuando las palabras elongan sobre el mundo parece que el corazón está llamado a dilatar su flor. No hay suficiencias que escapen a la danza posterior, instante en que los ángulos del ánimo serán acariciados hasta que el agua estancada vuelva a su articulación, hasta que la dulzura se confunda con la voz. Hasta que cada palabra emitida sea pura emanación de las vísceras.


Los que cantan saben que mi nardo exhaló su lenguaje. Saben que flotan mis cabellos negros sobre el pájaro de la noche. Saben que mi tiempo de adoración ha llegado.


Vera mira el agua helada llegando a sus pies. Sabe a sauco púrpura buscando rincones de color para su maduración. Lo que no sabe es que el agua está helada, ni que sus pies son sus pies. Todavía es tiempo de espera porque el límite entre lo que sabe y lo que no sabe tiene gusto a cuerpo, emanación y humedad.

Obsesiones: Nocturno de Lars von Trier