sábado, 18 de julio de 2009

alunada

Sucumbí frente a esos ojos filosos
recordé algo del orden del amor:
Un instante de incertidumbre en el mundo.
Un haz de silencio entre tanto ruido
-ondas sacrílegas jugando a eclipsar.
Estaciones sumergidas
en la insatisfacción de la conciencia
meses de crispación
lunas desencontradas
devorando estas raíces
que son calandrias
asesinando el último vuelo sonámbulo
en captación

domingo, 5 de julio de 2009

Ofrenda

Neblinas espiraladas cubren mi silencio, tránsito
que hace de esta llovizna
una calle que da la vuelta y aparece
-nítida-
elevando tus pies hambrientos
hacia el cielo de tinta
desde el que te venero.
Sus pardas mutaciones
te arrojan (carne que fulgura)
en la arena de los días, yo
deseo aguardarte cuidando tu destello,
viajar por tus ojos erosionados,
calmar las furias
que desata tu espalda
desoída,
cubrirla de índigo manantial:
tapiz
que estampa tu calor
sobre el instante de mí.