domingo, 2 de mayo de 2010

Un comienzo de Turbantes

Extrañamente, dos niños, comenzaron este diálogo inaudito
sobre la regla y la excepción en el aire fresco que separaba
las ventanas del hogar del balcón del mundo.
Su dominio inhóspito
se circunscribía a la acuosidad de la lunauterina
y sus manos se estiraban cada día
intentando rasgar, en su caricia desnuda,
el misterio del aquí, el misterio del allí.
-¿De quién será este fuego?
-¿De dónde proviene la música?
Conspiraban, tendidas, sus piernas y sus libres piececitos.

Ninguna palabra posterior
podrá encontrar la simetría
necesaria
para surcar
la arquitectura secreta
del descubrimiento del amor.

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