sábado, 20 de marzo de 2010

La Noche de la Iguana

La historia comienza con una iguana caminando en mi ventana. Sus pequeñas pezuñas haciéndose eco del sueño. Salirse de la metafísica y reencontrar el trayecto hacia la memoria del viaje. Pensarán que siempre es el mismo giro en torno a la misma historia. La apariencia y la verdad hacen transparentes otro estado de cosas. El resto de un boleto en el sucio bolsillo. La imaginería puesta al servicio del hermetismo. Y sin embargo, cuando el dolor ha mordido fuertemente la conciencia, dejando pequeñas moléculas dispersas, la afasia combate con el lenguaje de todos los días. Salirse desde los pies a la cabeza como sacándose una remera en una pieza elíptica habla más del combate, de la puesta en acto, de una fisura impronunciable. ¿Para qué hablar de amor? ¿Para que contar la experiencia avasalladora? ¿Para qué gritar a los vientos lo que es evidente? Hay una escena repetida una y otra vez. La niña comienza a hablar muy tarde. Casi con la pluma en su espalda. Escribirá sobre todo lo que el padre no ha podido. Lo que no ha querido. Y el padre es el ojo que cuida su intempestividad. El padre ahorra sus palabras, sus discursos en la proyección de su hija. Una y otra vez abandonará su historia pensando en la gratuidad de un acto del lenguaje. Ha olvidado su regalo más preciado, y luego no se conforma con el recuento que ha hecho su hija del estado de su situación. Es hermético dirá. Es oscuro. No se entiende. Se necesita un diccionario. No hay ilación.
¿Cómo dar forma a un cúmulo de fragmentos dispersos, cuando las fisuras son espadas en combate privando la mirada, al filo de la nuca, en estado de alerta inmediato?
¿Cómo retornar al camino de la iguana? ¿Cómo despejar el mosquitero y hacer del sueño una realidad? No es parte de la novedad. No es parte de una estética adrede confeccionada con placer. No es parte de una concepción del mundo puesta a servicio de la escritura. No es la mano perezosa la que busca embellecer. Es una forma de ver. Es lo único que se recuerda. Es lo único que tiene forma en este lenguaje de mierda.