sábado, 9 de abril de 2011

Para que rajen los supersticiosos


Cuando faltan las palabras
aparecen los gestos imprecisos
los miedos proyectados
los brutos prejuicios

Cada tanto leyendo con quien me identifico o charlando con algún amigo/a
me encuentro que sufre los mismos males
una pena ronca
nacida de la voracidad interpretativa
siempre del otro lado de la ley
como bandidos rurales
sometemos nuestro lenguaje
nacido de las pelotas o de los ovarios
a la mudez catatónica de los cagones
y la maldita culpa nos pega una piña por la espalda

esto no es un poema, es un regalo para ahuyentar con aullidos de lobos y lobas
a todos aquellos que no nos dejan vivir como se nos canta vivir
y que piensan que las elecciones se acomodan a la altura de sus pequeños y simétricos zapatos

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