jueves, 12 de mayo de 2011

cuerpo III


De los sauces que nunca tuviste y lo soñaste, eh? Altos con sus hojitas minúsculas desapareciendo en un todo amarillo ocre tiempo púrpura,
Y tus manos revelando fotos siempre incompletas
Amasando lo que nos darías de comer como un acto de justicia social
Porque en la comida estaba la pertenencia
Y de tu soledad inadaptada porque el fresquito se hacía hueco en tu pecho como tantos en el mío
Viendo la grisácea materia gris del desconsuelo
De la propia bronca entumecida
Que arrasa el estómago
Y se multiplica en los huesos
Porque las hojitas rotas se dispersan por el sistema nervioso y así es más fácil morir
Por cada color que nunca fue
Por cada atardecer en que el estómago se hacía nudo y estallaba la memoria
Y el pecho estaba incompleto
Y había que retroceder.