lunes, 27 de junio de 2011

Noctilucas



Todo duerme de nuevo
el ojo, la brisa
el mar, la noche.
Sólo quedan rastros.
Surcos instantáneos
entre la pérdida
y el ser.
Transparencias de la nada.
Relámpagos.
Caen mis uñas
heridas en la arena
sin visionalidad que perdure.
Fluorescencia.

Alambique, Bs. As., Editorial Tersites, 2007

Un viejo poema, para unirme en un abrazo fuerte y común con Perlonguer, Sartre y Drexler



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