Absorberé las brumas de mis días de renuncia,
esos tiempos del cazador frente a lo expectante de los ciervos,
dardo inclinado de carne y ligereza.
Perturbaré la carretera desértica
lo vencido del corazón que recluta
la flecha y su pena.
Desnudaré lo programático en elipsis,
agrio aniquilamiento
de las caléndulas.
Una temática en
condena
que se fuga
como el néctar.

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