sábado, 8 de octubre de 2011

Tráfico



Débora acaricia la mirada
de sus hijas,
sabe que no hay sintaxis de la muerte
que pueda extirparle
su fe.
Débora canta la mudanza
de las fuentes claras,
de los frescos ríos
en degradé:
                   Las ideas brillan pálidas,
                   como chispas erráticas
                   por instantes estallan,
                   y luego se retiran
                   como bruma.
                   Dark, dark, dark
                   They all go into the dark.


Sus párpados espera
exhalan y caen.
Piensa que eran seis las que se llevaron.
Y sueño que sueña otro sueño,
cae rendida en muerte.
Donde antes lo veía
ahora sólo sueños,
pero leche,
blanca leche de tus senos,
la más chica
sube tu remera
y mama,
rendida no
se debe.
El desierto, ejército de arena,
cubre a las niñas,
botines rojos
de lozanía
y orfandad.

Del libro alambique, tersites editorial, 2007.







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