domingo, 8 de julio de 2012

Poemas de Alambique(2007)


Alambique
Destilando
la herida,
un rostro revela
en las cenizas frescas.
Ordenes somníferas.
El cuerpo histórico
supura.
Método opaco al tacto.
Inmóvil.
Poroso como uvas de sangre
cubre
la música más venial
en el cuerpo del niño recobrado.
Veneno censor
del deseo.
Método opaco al tacto,
bañado en lágrimas.
Oscuro bajo oscuro
y en expansión líquida,
lo que no fui.
Sigo tus pasos
como el espía
a su presa cautiva.
Veo
quien no sos
quien no soy.



Kuei Mei/ la que duerme en el I’ Ching.

De mis sombras, es
la que sigue
obediente y rastrera
construyendo imágenes.
Polen brillando en el jardín, semilla
de sacros tacos.
Pelvis o corazón,
en el sueño eras cuerpo
sobre cuerpo desnudando
tiempo. Ahora se vuelve
otro disfraz nocturno.
Yo como viuda negra
tejo y destejo
el ropaje que endulza
mis paneles de palabras.
¿ Esclavizarme?
¿ Mi imagen, tu propiedad?
Hay en un sector de jardín
un espacio estrictamente poético
donde mis voces
bailan y trepan
junto a abejas
que esperan
sol

Tráfico
Débora acaricia la mirada
de sus hijas,
sabe que no hay sintaxis de la muerte
que pueda extirparle
su fe.
Débora canta la mudanza
de las fuentes claras,
de los frescos ríos
en degradé.
Las ideas brillan pálidas,
como chispas erráticas
por instantes estallan,
y luego se retiran
como bruma.
Dark, dark, dark
They all go into the dark.
Sus párpados espera
exhalan y caen.
Piensa que eran seis las que se llevaron.
Y sueño que sueña otro sueño,
cae rendida en muerte.
Donde antes lo veía
ahora sólo sueños,
pero leche,
blanca leche de tus senos,
la más chica
sube tu remera
y mama,
rendida no
se debe.
El desierto contractual
cubre el cuerpo de las nenas
como ejércitos
sin virginidad.

Las tejedoras
Ellas cantan
destinos
ciegos, tristezas sangre a orillas
del mar, al pie
de las olas.
Cuando creo que me han dejado
sola y dormida
en las noches negras
me salvan. Tejen
y destejen la cifra para salir
del arti.cio del tiempo y del espejo,
porque sumergida he olvidado
la sombra de la que antes fui.
No hay silencio más triste que deseo
- murmuran. Pero saben que Medea
sólo convalidó sus palabras
por venganza. Nacen y mueren
en cada instante que ahondándose
en la profundidad, deja sus restos
de espuma: en las costas
blandas y húmedas.
Como no tienen memoria, sus secretos
son retorno de goces ancestrales:
origen, nacimiento, iniciación...
mama menguante
mama tambor.


La canción de la huesera.
Se jactaba de ser arrojo, iridiscencia
tibia de la diosa. Buscaba
lo no dicho en los surcos
incandescentes de la arena.
Aullido sórdido de una hembra de plástico.
Ahora que es
toda
afuera de carne
toda
adentro desierta”.
Sólo una sombra
en la cascada artificial.
Mi olfato de fragancia de lágrimas
se bordaba a las vertientes
del acuario, llano, chato, adonde
descendían las bestias,
en un intento fatuo de salvar al pez fosforescente
que se abrumaba en los bordes metálicos.
Aullido sórdido de una hembra de plástico.
La desnudez sacra
reducida
a un solo gesto:
Quirófanos,
ironía estética, féminas
inflables como muñecas.
Yo misma
soy la enemiga.
En el cerro del espejo
canto a la mujer.
Y mi voz es sueño, conjuro
hundido
sobre la atmósfera blanda,
sacrificada.


El Panal de Eurídice
Recordarte
-Libando-
Íntima
contracción regocijada
en el tacto de una imagen.
En la búsqueda soy
un espejismo tuyo
un despojo,
eco de un bramido de soledades. Y mi voz,
ese simulacro desplumado en la ilusión primera:
perdurar en la noche. Porque no canto,
lloro. Y en la fría incertidumbre
aguardo bajo la lámpara
la sombra hacia el otro.
- Ardor-
En mi cuerpo se revela la pérdida
que calla el deseo del nombre.

Las otras
Pellizco la cutícula despintada
de mi dedo anular:
noctilucas.
Mi voz- dedo- pellizco
se enternece y cohíbe.
Las vi bajar,
igual a las libélulas
desvisten la flor
como en la isla de Lesbos.
Baudelaire hubiera mojado
las piernas con sus lágrimas.
Una pintura de jade
en el agua.
Mis palabras que danzan.


El jardín
Escondía el bordado gota a gota de miseria en las
ondulaciones del cabello de los lirios.
También azucenas, moviendo sus copas gatunas
sobre el pecho de las albahacas, girasoles y ciruelos, amargas
mutilaban sus brotes para la ofrenda nocturna.


Fósforos
II
Yo paralizado
igual que si tuviese manos
canto.
Las horas pasan
igual que las estaciones.
El tiempo es una rueda
infernal como este cielo
que también
canta
como el miedo,
canta en su acercarse
al deseo
cantándose a sí mismo,
sin goce,
sin pena.
Aunque sea pre-verbal
y por eso.


La flor de la noche
Escalera sonámbula de perfil
reescribe su fiesta.
Melodía manipuladora, se esconde
detrás del impersonal.
La sintaxis del acordeón
- Paralelogramo-.
Al vacío
insomne.
Se desordenarán los jardines
se pudren las memorias
se pronuncia hipocondría.
Se cae en la
Sombra.
Se

Noctilucas
Todo duerme de nuevo
el ojo, la brisa
el mar, la noche.
Sólo quedan rastros.
Surcos instantáneos
entre la pérdida
y el ser.
Transparencias de la nada.
Relámpagos.
Caen mis uñas
heridas en la arena
sin visionalidad que perdure.
Fluorescencia.

Pasaje
Sin hablar del olvido
soy un sueño en interrogación.


El hombre perfecto(los goces de Dafne)




I
Ahora pecará de conmiseración como una devota:
sólo dormirá en su acolchado perfumado.
No parará más hasta masticar
cada pigmento oscuro de su corazón.

II
Suficiente es decir tan inacabado como humano.

III
Al saborear moras Dafne anda por ahí, sabe
que el rapto inaugura el gemido
Y que cada gemido es canto
cuando se cuelga el sonido
en lo alto
¿Será que tu lengua está tan alta como aquellas moras de la niñez?

Tus dedos, opium inarmónico
ahogan
mis acorde.

IV
Enmudecer al amor en mi amor
debe haber tenido una causa suficiente.

¿Habré dejado las palabras en la almohada?
Porque al imaginar tu lenguaje
se me figura mi boca húmeda,
mis cabellos flotando en el cielo:
el sueño, la cama y el amor.

V
Los pájaros de fuego subieron a mi noche.
Vasalisa sabe que es tiempo de orar:
Juntaré cada espinilla
que flote en el aire
porque tu cuerpo
exhala
aún su perfume
en mi cara.

VI
Una mariposa brota de tu lenguaje:
voy siendo algo tuyo
sobre la superficie
y la difuminación.

VII
Cuando las palabras elongan
sobre el mundo
parece que el corazón está llamado a dilatar su flor.

VIII
Vera mira el agua helada llegando a sus pies. Sabe a sauco púrpura buscando rincones de color para su maduración. Lo que no sabe es que el agua está helada, ni que sus pies son sus pies. Todavía es tiempo de espera porque el límite entre lo que sabe y lo que no sabe tiene gusto a cuerpo, emanación y humedad.

IX
El tiempo del amor ha llegado, tiempo de lo inteligible, inarmónico e imperfecto.

X
Muchas veces pintó su palabra con amor, con pasión y con fervor. Pero, ahora es el tiempo en que Eros dibuja en su cuerpo y ella en el de él.

XI
Ahora la belleza no está en las moras sino en lo lamido por sus labios.

XII
Por eso no duerme en las noches. Espera que la almohada le dicte los sueños, pinte con rubor sus mejillas y afine sus pies para traerlo a su lecho.

XIII
El cisne tiene cuello de serpiente:
Su poesía es fálica
como la lira de los celtas.
Sabe saborear su presa
hasta dar la mordida final.

XIV
Los besos del corazón se cuelgan en lo alto. Llenan los huecos húmedos de resonancias. Entonces el agua baja como un torrente para ser lamida.

XV
Separó lo suave de lo rústico.
Esa grieta sobre el tiempo que reúne
en una misma devoración, lo mordido y la mordida.
Sólo hojas de moras tendrá en su noche.
Las moras deben volver a ser fruto y las hojas, árbol.
El deseo debe volver a su carne y la carne a su deseo.
Así
arrastró sus hombros hacia delante y estiró
estiró su cabeza
arqueando la pequeña muerte que los separaba.

XI
Dafne quisiera
no agotar la llana
vocación de laxitud:
es una línea inmediata
agotada sin espesura
detrás y delante de sí.

El goce se tiñe de fuga.
Y la fuga sólo es fuga.

XII

o el cuerpo de Frida y su desnudez
la sangre evaporándose en el exceso
el fuego atravesado en su pincel
cantado por la belleza de su figuración.

XIV
El hocico desde el que embestiste
plagas fulguraciones aleteos,
como un punteo detenido antes de ver
el derrumbe que es la cornisa,
topos de la hendidura metafísica
no dicha
de la serpiente al ave
y de esta al zorro y al oso
sacrílegas asociaciones
de lo que despedaza, dije
en los márgenes de la tormenta sobrevenida
irredenta
(para que lo blando del yo
se realice en su carne
con violencia de picaflores 
asqueándose de su genitalidad)
reemplaza en silibancia, en labeo
heridas narcisistas.



Obstrucción



¿Por qué llora?
Su embriaguez predice la posibilidad
de nombrar.
Su sombra desapropia los otros
senderos.
Sólo el lápiz en su cauce
estoico, en la mesa habla
porque las hojas
enmudecen.
Ecos de una amapola
desgajada hacia el recuerdo.
¿Será la huella de su sexo la que transpira?.


Alambique, Editorial Tersites, 2007.

La carretera


La carretera es sólo una proyección
sobre el tejado.
Este invierno debía caer nieve
porque todos los extranjeros
se van con la nieve.
La carretera siempre transcurre a mis espaldas
porque entre las plumas
y la nieve hay un vínculo
inexorable,
porque en la cama
las plumas guardan nuestros
fríos sueños
y el frío es un túnel oscuro
donde caen copos de sueños
y entre los copos y las plumas
y el frío y el viaje
sólo quedo yo
solita con mis almohadas
de nieve en la cabeza
con mis fríos
de plumas
en los pies

"La carretera", en: El hombre perfecto(los goces de dafne).Ed. CILC. 2008.