domingo, 5 de agosto de 2012

sombras

Me habita el aire entre los dedos estirados y la sombra negra me habita la que se acerca todas las noches caminando las mismas calles desde siempre me habita cuando creo que está por alejarse un poco me gana el pasado también negro que me habita un segundo un chisporroteo y la miro con cariño caminando lento entonces desde atrás me pega un palazo en la espalda y me deja semi muerta de inconformidad siempre fuera descentrada lejos de toda forma, quise decir semi muerta que se entienda bien me habitan los paisajes vistos los laberínticos los púrpuras una y otra vez alcanzados por soñarlos habitándome y la mano esa sobre las montañas que me habitan lejos abismales con sus nieves que me habitan con sus soles que me habitan cada lago segundo a segundo eterno que me habita  cerrando el puño en el estómago negro que me habita para no volver nunca me habita cada palabra murmurada una y otra vez y nunca escrita me habitan los pájaros chimangos sietecolores copete colorado en jaulas me habitan y fuera de ellas me habitan las comas las junturas los paréntesis me habitan los libros acariciados lamidos enternecidos burlados enfurecidos me habitan desde el cerebro en mi esternón que es el que más me habita junto a la concha que me habita la que no me dejó tiempo para las estrategias ni las mentiras ni las ofensivas ni los aprendizajes que me habitan me habita ese escozor de saber que siempre hago las cosas mal porque estoy pensando en cualquier cosa me habita el miedo de la desconcentración de los logofrénicos me habita la dislexia por tanta represión me habita la corrección me habita el odio a la censura al corte me habita la sombra y el odio del texto me habita el odio a los roles me habita el odio a las formas me habita la vergüenza de la adulación por ganarme el pan por habitarme el odio anterior me habita el cansancio del trabajo me habita el cansancio de los afectos me habita el aburrimiento me habita la sensación me habita la necesidad me habita la sombra de todo lo que ilumina me habita la duda me habita la incertidumbre me habita la terrible soledad de la ausencia de interlocutores me habita el odio al capitalismo odio el capitalismo odio el capitalismo odio el capitalismo odio el capitalismo me habita el hilo que teje el pantalón descocido me habita la sonrisa para no llorar me habita la paranoia nudista y el recato de las formas me habita la ansiedad frente al teléfono si sos vos me habita la confianza en la realidad de la madera me habita el amor en tus ojos me habita una terrible desconfianza a las modas los circuitos los círculos y aún del gris aunque el tapado que usaste todos los días fue gris me habita la omnipotencia frente al psicoanálisis y la psiquiatría y la vulnerabilidad al diálogo me habita la envidia de saber comportarse en familia de saber funcionar en las instituciones de sentarse derecho de no enfermarse de no tener malos pensamientos me habitan las dobles triples cuaternarias fases me habita la luna y todo su nocturnidad me habita el gato sobre las piernas mientras escribo me habita el perro al costado me habitan los sueños del futuro cantando y bailando con mis amigas que me habitan cuando estoy triste y contenta me habita la sombra de saberme horriblemente compuesta y actuando cuando me pica el bagre me habita la ilusión de la felicidad instantánea de un sol y me habita la tristeza de no saberme tejada me habita el dolor cerebral me habita la laguna turquesa me habitan los exotismos cuando estoy para atrás me habitan las mentiras más disimiles y me habita la creencia en ellas me habita lo desopilante de mi densidad y el pudor de la pulcritud me habita las ganas de esconder todo bajo la alfombra pero no tengo alfombra me habita el no me importa nada y me importa todo el que dirán y el que digan lo que quieran me habita la frivolidad de la minita que dejó de ser minita me habita la vetustez de la cabeza más ondulada que la panza me habita la sinceridad y el odio a girondo por odiar los sincericidios me habitan cada uno de los personajes de los chicos que me habitan sacándome el sombrero y el respeto me habita el miedo el llanto la lagrimita y el vozarrón me habita el odio a los mercados y las industrias me habita el sueño de encontrar una calle roja que de la vuelta y aparezca Lorca en persona con sus sombra o cualquiera de los Lorcas que deben vivir en las calles rojas me habita la idealización de la camiseta que no se mancha más que si de vida o muerte se trata cuando es la propia y no la ajena me habita el amor por lo despojado lo simple y austero y me habita la crueldad por mi deseo de ostentación y complejidad me habita la culpa mierda la culpa cada segundo la culpa de saberte descuidado solo sin palabras chiquito como pasa de uva con todo los vasos sin comunicantes me habita el deseo de cuidarte por siempre para que no vuelva a pasarte me habita la sequedad de las publicidades y las redes de las energías monopolizadas me habita el deseo de inundar de florcitas cuando las florcitas han sido cooptadas y por supuesto me habitan con su sombra casi rozándome pero no me afanan el celular y me deshabito de tanta mierda y ni hablar de los libros que lo habitaban porque al cabo me habita el espanto de habitar espacios que no tienen nada que ver con la crisis habitacional me habita la silla dura de la biblioteca la de plástico y su mesa enana de jardín porque los niñitos son los únicos que leen en este mundo que me habita y el resto que me habita reproduce corta y pegatina que también me habita y oh el lápiz la lapicera el papel objetos de mundo perdido que nos habita entre los 90' que han pasadito y ahora todo imagen rápida que nos habita para dar cuenta de qué